Tuesday, June 30, 2020

besos y abrazos

De chico era un asquerosito. No me gustaban que me den besos y hasta rechazaba los abrazos. Lo sentía invasivo. No había nada peor que te salude alguna vieja encremada o algún gordo transpirado con un beso. Me los limpiaba con la manga del buzo inmediatamente sin importarme que tan mal quedaba. Cuando se podía zafar mis viejos daban las explicaciones pertinentes: “no le gusta dar besos”. Aunque a veces eso podía ser peor y era forzado a una tortura de saludos que me provocaba repulsión.

 

Mi sobrino Severiano nació en un momento especial del planeta tierra. Nació en plena pandemia de Coronavirus donde los saludos pasaron a ser a distancia y la máxima expresión de afecto es un golpe codo con codo. ¡Qué envidia de momento para nacer! Ninguna vieja encremada que venga a besuquearte porque te cuida y no te quiere contagiar. Los gordos transpirados se te quedan a un metro y medio de distancia.

 

A mí siempre los momentos me agarran a contramano. En esta pandemia estoy recientemente separado y no hay nada que necesite más que un abrazo, un beso y una demostración de afecto y contención. Debería haberme almacenado besos de viejas encremadas y gordos transpirados para este momento.

No comments:

Post a Comment